El candidato presidencial oficialista Martín Torrijos, que enfrenta un descenso en las encuestas, le ha dado un nuevo giro a su campaña tratando de distanciarse del gobierno del presidente Ernesto Pérez Balladares.
Torrijos se desempeñó como viceministro en el actual gobierno, pero ahora trata de convencer a los electores que tiene su propio estilo y que no lo confundan con su correligionario Pérez Balladares, ante insistentes críticas de los opositores de que él representa el continuismo.
"Aquí no está corriendo como candidato Ernesto Pérez Balladares... nuestra propuesta es distinta y el que aspira gobernar este país es Martín Torrijos", señala el candidato en un reciente anuncio difundido por televisión.
"Yo tengo mi propio estilo y mis propias características, y con eso es que voy a gobernar", agrega Torrijos, abogado de 35 años y candidato del Partido Revolucionario Democrático (PRD).
Torrijos es el abanderado de la coalición "Nueva Nación", integrada por el PRD y tres partidos minoritarios. Ganó las elecciones primarias del PRD poco después que este partido sufrió un revés en el referéndum de agosto, en que los panameños truncaron las pretensiones de Pérez Balladares de aspirar a la reelección.
Los analistas sostienen que Torrijos, quien sigue a la cabeza de las encuestas pese a que su ventaja se ha reducido en las últimas semanas, trata de ponerse al margen de la administración de Pérez Balladares, cuya política de mercado libre y su estilo duro de gobernar le ha generado muchos adversarios.
Pérez Balladares reformó el código de trabajo -según dijo para hacerlo más flexible y atraer a los inversionistas-; privatizó varias empresas y promovió una amplia eliminación de los aranceles.
Los sindicatos, los industriales y el panameño común se opusieron a esas medidas.
El gobernante, quien también es secretario del PRD, aseguró empero que sus reformas están generando nuevas plazas de trabajo y disminuyendo la tasa de desempleo.
En la recta final de su gobierno que concluye el 1 de septiembre, Pérez Balladares planteó conceder a manos privadas la operación de la empresa de agua potable, provocando protestas de diversos sectores del país.
Torrijos discrepó con Pérez Balladares al prometer en su campaña que no privatizaría el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales. Los otros dos candidatos opositores, la arnulfista Mireya Moscoso y el banquero Alberto Vallarino, también dijeron que no planeaban privatizar ese activo.
Uno de los asesores de campaña de Torrijos, el ex viceministro de Vivienda Francisco Sánchez, dijo que el candidato perredista tomará en cuenta lo "bueno y lo malo" de la actual administración.
Entretanto, el dirigente Carlos Duque refutó versiones de que Torrijos busque divorciarse del PRD, ante comentarios de los opositores de que el joven político utiliza poco en su campaña el logo de esa colectividad, que en la década pasada fue vista como brazo político de los regímenes militares.
El legislador opositor Bolívar Pariente opinó que será "difícil que Torrijos pueda zafarse de la línea gubernamental. Hay que tomar en cuenta que él fue viceministro de Pérez Balladares", comentó.
Moscoso, viuda del extinto tres veces presidente Arnulfo Arias, está aprovechando la situación y se promociona como la "candidata del cambio". Moscoso fue derrotada por Pérez Balladares en los comicios de 1994.
Una reciente encuesta de prensa ubicó a Torrijos arriba en las preferencias con 38,9 por ciento, seguido por Moscoso con 32,5 y Vallarino con 17,2. Pero el candidato oficialista redujo su ventaja.
Las elecciones presidenciales del 2 de mayo revisten especial importancia para este país, que tomará pleno control del Canal Interocéanico el 31 de diciembre, según establecen los tratados Torrijos-Carter.