Se notaba la expectativa que causaba la próxima llegada del candidato presidencial por Nueva Nación, Martín Torrijos. Los simpatizantes llevaban consigo banderas tricolor, gorras, suéteres y afiches, que los identificaba como seguidores del perredista.
En los alrededores del hotel de Penonomé se apostaban personas de diferentes edades, para esperar a Martín. A eso de las 3:30 p.m., el candidato sostenía una reunión privada con los activistas que participarán como jurados en las mesas de votación, el 2 de mayo, a quienes se les entregó sus credenciales.
Al salir de ahí, Torrijos caminaba rápidamente hacia el salón del restaurante del hotel, donde le esperaban integrantes del Partido Solidaridad ,de Penonomé, quienes les aseguraron su apoyo.
Durante el trayecto, miembros de la prensa lo interrogaban sobre diversos temas nacionales a los que respondía muy rápidamente.
Muchos se acercaban para verlo bien, pero la mayoría optó por adelantarse al sitio donde iniciaría, en pocos minutos, una caminata.
Torrijos se dirigió a la comunidad de El Polvorín, en El Chorrillo de Penonomé, en una 4 x 4, Mitsubishi color gris, seguida de otras más que transportaban a sus guardaespaldas.
Cientos de personas lo esperaban en un jorón donde bajo un imperante calor, pronunció su discurso.
Entre muchas de las cosas que dijo manifestó: "La candidata que presume que va a ganar que no se vista, que no va". Martín le pidió a sus seguidores que tengan paciencia en estos últimos días, porque los que se saben perdidos se conforman con un premio de consolación; haciendo alusión a la última encuesta publicada por Ditcher and Neira, donde se le daba ventaja a la candidata de Unión por Panamá, Mireya Moscoso.
El hijo del general Omar Torrijos dijo además que en estas elecciones se sabrá si los panameños "quieren un Presidente con visión de futuro, con capacidad y con la valentía de tomar decisiones, o a alquien anclado en el pasado que vive del divisionismo y del rencor y que no ha tenido la capacidad de unificar a su partido por lo que menos podrá unir al pueblo panameño".
Agregó que los que se saben perdidos vendrán como Mike Tyson "dispuestos a morder orejas", pero de esta derrota que será contundente el 2 de mayo, no la salvará ni el Chapulín Colorado.
Abundaron los aplausos, vítores y consignas tales como: "se siente, se siente, Martín Presidente; ¿quién recibirá el Canal?... el hijo del general; Martín Presidente y ¡Viva Martín Torrijos!
Luego de apreciar un baile de tamborito que le brindaron los residentes del sector, salió a pie, a recorrer Penonomé. El inicio de la caminata era anunciado con fuegos artificiales y una alegre murga que la encabezaba.
Hombres, mujeres y niños corrían a lo largo de las calles de El Polvorín, la Central, ... y...., para ver de cerca a Torrijos. Los ancianos no podían correr pero trataban de caminar más rápido para no quedarse atrás, como el señor Severino, quien nos dijo que había bajado desde Las Cuestas, "para ver al hijo del General".
Detrás de la muchedumbre iban los carros de la seguridad, del grupo de avanzada y de algunos candidatos del circuito 2-1 por Nueva Nación.
Al recorrer ya un buen tramo, los miembros de la seguridad decidieron subir al candidato a un jeep descapotable de donde tuvo que descender a escasos minutos porque la gente comenzó a corear: "¡que se baje, que se baje!".
La gente seguía corriendo de un lado a otro y cada vez se llenaban más las aceras y la calle de simpatizantes y curiosos. Entre las personas que se le acercaron estaba un minúsvalido que no pudo ocultar su emoción cuando él le estrechó la mano y lo abrazó.
Podemos mencionar que la seguridad era férrea; tanto, que un candidato a legislador por el PRD quería hablar con el candidato presidencial, pero no pudo acercársele.
En medio de la caminata, Martín Torrijos nos concede una entrevista. El perredista, quien inicia desde muy temprano sus labores, manifestó que lo que más le ha gustado de las giras, es el contacto que tiene con los panameños, el calor que ellos le trasmiten.
Expresó que mucha gente se le ha acercado y le dicen la gran esperanza que tienen de vivir mejores días.
Mientras, pasaba frente a la escuela Simeón Conte donde, desde los balcones y las ventanas, los niños y maestros divisaban al aspirante a la Presidencia.
Cuando se le acercó un grupo de niños, logrando besarlo los más osados y conformándose con un apretón de manos los más tímidos, Martín manifestó que ellos son la esperanza y el futuro, por lo que tiene un serio compromiso con cada niño de este país.
A los jóvenes que votarán este 2 de mayo por primera vez, les solicitó que no dejen de votar, sin importar cuál sea su candidato favorito. Y aseguró que Nueva Nación tendrá un gobierno de soluciones.
Seguía caminando y de las casas salían más personas, otras incluso, comentaban que habían venido desde Río Indio, Las Cuestas, sólo para ver al futuro Presidente de la República.
Levantaba los brazos en son de triunfo y sonreía, pero aún así, se notaba el cansancio en su rostro, ya que el candidato de Nueva Nación había estado desde temprano en Veracruz donde tuvo una intensa gira.
Continuó el recorrido hasta llegar a la carretera Interamericana donde finalizó el mismo, pero antes se subió a un 4 x 4, y megáfono en mano manifestó: "Vamos rumbo a la victoria y tenemos una sola misión: ganar, ganar y ganar, muchas gracias".
Mientras Martín hablaba, unos le escuchaban atentos, otros gritaban "él ya es el Presidente" y otros hacían el último intento por tocarlo o saludarlo. Torrijos entra a la Mitsubishi gris y parte hacia el aeropuerto de Penonomé, donde tomaría un avión rumbo a la ciudad capital, luego de finalizar un día más de intenso trabajo, en busca de lo único que garantiza un triunfo en las elecciones: los votos.