El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, está dispuesto a gastar más de medio millón de dólares para convertir un antiguo búnker estadounidense de la Segunda Guerra Mundial, resistente a ataques nucleares, en un centro de crisis para situaciones como desastres naturales o "algo por el estilo".
El túnel de Quarry Heights se abre paso por las entrañas del Cerro Ancón, colina situada en la capital de Panamá a la que, según recuerda el propio Gobierno en la información brindada sobre el lugar, trepó el mismísimo pirata Henry Morgan para atacar la ciudad en 1671.
Abandonado por las tropas estadounidenses tras los acuerdos Torrijos-Carter, que permitieron la devolución en 1999 de las áreas del Canal a Panamá, el túnel cuenta con 40 recámaras y más de 200 metros de pasillos, con siete puertas blindadas, sistemas autónomos de ventilación y electricidad, y estructuras "resistentes contra bombas nucleares", según el Gobierno.
"El presidente manifestó que le gustaría que fuera una sala de situación en caso de crisis, que se pudiera tener una sala donde el Gobierno entero se pudiera reunir y tomar ciertas decisiones en caso de desastre natural o algo por el estilo", indicó a periodistas el ministro de la Presidencia, Demetrio Papadimitriu.
Las declaraciones de Papadimitriu, que encabezó hoy un recorrido con periodistas por el lugar, se producen después de que el pasado día 13 el diario Panamá América informara de la puesta en marcha del proyecto con un costo de medio millón de dólares.
El diario especificó que esa cantidad formaba parte de una partida presupuestaria para seguridad del presidente en el próximo ejercicio de 3,5 millones de dólares.
En esa cantidad se incluía, además, la compra de un robot artificiero por un millón de dólares y la adquisición de equipos técnicos y sistemas de seguridad valorados en dos millones, según Panamá América.
"El Gobierno quería invertir un poco para rehabilitarlo, obviamente va a costar más de 500.000 dólares probablemente (...) pero sentimos que es algo necesario sino se va a echar a perder", indicó el ministro, al explicar que el túnel tiene filtraciones y varias estructuras requieren una profunda rehabilitación.
Papadimitriu insistió en que la inversión tiene como objetivo el mantenimiento de una estructura recibida en el momento de la devolución de las instalaciones y territorios bajo control estadounidense tras los acuerdos de 1977.
"No es nada más que un área que se quiere rehabilitar, se quiere mantener en cierto estado para que no se eche completamente a perder", explicó el funcionario.
Sin embargo, no dio muchas precisiones sobre la utilidad real que puede sacar el Gobierno al túnel, construido para resistir "el ataque masivo de bombas y mantenerse aislado autónomamente por tres años".
"Lo que se había planeado es hacer un nuevo centro de crisis donde se pudieran atender desastres naturales o algo así", repitió Papadimitriu al respecto.