El seleccionador de Paraguay, el argentino Gerardo Martino, ha apretado el acelerador en la preparación de su equipo, encaminada al enfrentamiento contra Japón, el próximo martes en Pretoria.
Paraguay pude hacer historia en ese encuentro de los octavos de final, una barrera hasta ahora inaccesible en las aventuras mundialistas del combinado guaraní, que buscará ante un adversario teóricamente accesible, como el nipón.
De hecho, el duelo contra Japón generó una, hasta ahora, inusitada expectación y numerosos observadores acudieron a presenciar y conocer a los miembros del conjunto paraguayo.
La plantilla de Paraguay se ejercitó durante cerca de noventa minutos. Sólo en el primer cuarto de hora Martino permitió la presencia de público y medios de comunicación. El resto de la sesión fue a puerta cerrada.
El seleccionador dio intensidad al entrenamiento en la segunda sesión tras el partido ante Nueva Zelanda, el pasado jueves. Tras la jornada de ejercicios regenerativos del viernes, Martino amplió el nivel de exigencia e inició la cuenta atrás para el partido de octavos de final.
Edgar Haedo Valdez entrenó al margen del resto. Padece una sobrecarga, producida en el transcurso del partido frente a Nueva Zelanda, cuando fue sustituido a falta de cerca de media hora. El trabajo del fisioterapeuta fue intenso antes de la sesión.
Sin embargo, el hecho de que apareciera en el campo de fútbol del colegio Michael House y no se quedara en el gimnasio del hotel es buena señal para Martino, pendiente de que pueda llegar a tiempo para el choque del martes.
El resto entrenó con el grupo. También Antolín Alcaraz, aún quejoso de las secuelas del esguince de tobillo que le hicieron perderse el último partido de la primera fase para Paraguay. Jonathan Santana ya está casi a punto, y puede entrar en los planes del preparador, que busca un sustituto para Víctor Cáceres, que debe cumplir un partido de sanción por las dos tarjetas amarillas que vio en la primera fase.
Tras el tiempo dedicado al calentamiento y los estiramientos, el plantel guaraní insistió en la práctica táctica y las acciones de estrategia. Martino achicó el terreno de juego y lo dividió en dos partes, con porterías a cada lado, para reducir los espacios y entrenar los movimientos de los jugadores.
El seleccionador de Paraguay quiere insistir en la forma de contrarrestar las virtudes de su próximo rival. Y una de ellas es frenar la velocidad en las acciones niponas. Para el resto, tratará de mantener el balón, una circunstancia en la que suele ceder el cuadro oriental, pendiente de ejecutar su contraataque.
La selección de Paraguay retomará la actividad el domingo, a partir de las 10.00 en una sesión totalmente a puerta cerrada.