La presidenta Mireya Moscoso ha estado un año “atrapada en su propia alianza†y durante este periodo ha sido evidente que el partido gobernante, así como los de la coalición, han demostrado que no tienen estrategias para estar en el poder.
Así define Jesús Alemancia, director del Centro de Estudios y Acción Social Panameño (CEASPA), los 365 días de gobierno.
Para el sociólogo, algunas fallas se deben a que los partidos de la alianza gobernante no han formado cuadros técnicos ni profesionales, lo que ha impedido que se hagan operativas las políticas públicas. Y ello lo resume en una frase: “Esos son los pies de barroâ€. Alega que quienes administran la cosa pública tienen dirigentes para el quehacer político diario, pero no para ejecutar tareas que reflejen eficiencia administrativa.
Según su análisis, sólo se piensa en ministros y directores de entidades autónomas y semiautónomas, pero no en formar los equipos que reflexionen, hagan propuestas y asesoren.
“Todo ello explica en parte por qué no se ha podido cumplir con lo prometidoâ€, sostuvo el director del CEASPA.
El sociólogo admite que hay desencanto popular, lo que se nota en el hecho de que mucha gente no esté organizada, en que el ciudadano común crea que hay promesas incumplidas, por eso “actúa como un robot en su participación democrática vía eleccionesâ€.
Según la evaluación del director del CEASPA, el gobierno de Moscoso ha destinado mucho tiempo al rejuego político, porque no tenía las condiciones para gobernar fácilmente en la Asamblea Legislativa.
Sostiene que la presidenta está atrapada en el “carácter de masas y carisma de su partidoâ€, pero no ha tenido estrategias para gobernar y ello ha sido una limitante.
Asegura que Panamá no ha escapado al fenómeno latinoamericano denominado “derecha populistaâ€, en que los gobiernos conservadores abren un discurso para acercarse a la población con el objetivo de convencer de que son lo mejor, pero en un escenario donde primero está el ajuste económico y las políticas de apertura a los mercados.
Pero Alemancia, en tono de advertencia, dijo que este discurso tiene su límite sobre todo cuando la gente ve que se practica lo que no se predica. Dijo que toda esta situación provoca en los ciudadanos tal desconfianza, que cuando se presenta una política pública el pueblo piensa: “Vamos a ver por dónde viene el paquetazoâ€.
FUSTRANTE
El gobierno ha demostrado no tener capacidad política para ejecutar su programa, lo que lo ha hecho ver durante ese periodo como “un gobierno frustrante†para los más necesitados del país, aseguró Marcos Gandásegui, miembro directivo del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA)†.
Aseveró que el gobierno no ha avanzado mucho, pues en el aspecto económico “no se ha atacado la pobreza, no se ha disminuido el desempleo ni se promueven las inversiones extranjerasâ€.
Precisó que lamentablemente ninguno de esos tres ejes ha sido abordado en forma sistemática y eficaz, “ya que pareciera ser que Moscoso no tiene ni los ministros ni asesores adecuados para concretar lo que dijo en su discurso político. Parece que ninguno de los ministros está interesado en llevar una buena política económica y social, ya que cada uno anda haciendo su política por otro ladoâ€.
En materia internacional, Gandásegui expresó que el gobierno no ha mejorado las relaciones con los países de la región “ya que el servicio exterior está lleno de parientes y amigos de la gente que tiene posiciones de poder en el gobierno, que no están promoviendo las exportaciones panameñas hacia los países donde están asignadosâ€.
Otro aspecto social que ha sido descuidado, según el sociólogo, es el sistema de educación. “No existe un objetivo claro sobre qué educación queremos darle a nuestra juventud y cuáles son las metasâ€.
Para el presidente de la Coordinadora Popular de los Derechos Humanos de Panamá (COPODEHUPA), padre Conrado Sanjur, el gobierno no ha respondido a las expectativas que la población se forjó durante el periodo electoral. “Ella (Moscoso) señaló como bandera de su propaganda política que en su mandato disminuiría el nivel de desempleo y los niveles de pobreza, y prácticamente estamos viendo que esos niveles se mantienen y tienden a profundizarseâ€.
Aseguró que los factores que han impedido que se cumpla lo prometido en la campaña electoral han sido la falta de voluntad para hacer los cambios fundamentales en lo económico y “los altos porcentajes de intereses empresariales que existen dentro del gobiernoâ€, que no contribuyen a ver con mayor objetividad y responsabilidad las tareas pendientes.
“Esos miembros del gobierno con intereses empresariales lógicamente por sus intereses no van a querer entender las peticiones de los trabajadores y de la población en generalâ€, recalcó Sanjur.
Enfatizó que se ha debido hacer un cambio en la estructura económica, porque no se ha visto una estrategia que permita visualizar los problemas que vive la población. A su juicio, no se dirige al país con una estrategia política firme que pueda responder a las expectativas y a las múltiples necesidades de la población.
Manifestó que los actuales gobernantes han mostrado un alto grado de improvisación y desorientación, “ya que no tienen definido cómo resolver los problemas que existen.
Sanjur coincide con el director del CEASPA en que el gobierno ha tenido un alto índice de proselitismo político. Agrega que ello ha imposibilitado una propuesta responsable, realista y de esperanza para los sectores populares.
Pero para el sacerdote no todo es negativo. Destacó el nivel de respuesta a algunas necesidades puntuales debido a compromisos adquiridos durante la campaña política, además de la presencia de la presidenta Mireya Moscoso en inauguraciones y donaciones en el interior de la república.
“A ese nivel la presidenta de la República ha tenido mucha actividad, a diferencia del gobierno anterior, sobre todo por la figura presidencial pasada (Ernesto Pérez Baladrase) que daba una imagen de autoritarismo y separación con los sectores populares. La presidenta ha tenido como estrategia dar una imagen más humana a su gobierno, pero de forma superficial, ya que no responde a una necesidad de cambio a las condiciones de vida de la poblaciónâ€aseveró.
Sanjur pronosticó un crecimiento del descontento y de las protestas organizadas y espontáneas y un “ambiente de desestabilización socialâ€, sin o hay un cambio urgente en la política del gobierno.