Una marcha por la paz congregó hoy a miles de personas en la ciudad peruana de Trujillo, a 570 kilómetros al norte de Lima, para manifestarse contra la violencia e inseguridad que han hecho blanco en esa urbe.
El arzobispo de Trujillo, Miguel Cabrejos, leyó un mensaje en la plaza de armas de la ciudad en el que pidió decirle "no a la violencia física y verbal, a la agresión y al atropello, a la venganza y al odio, a la extorsión y al robo, al rapto y al secuestro, a la estafa y al homicidio".
La autoridad eclesial manifestó que Trujillo necesita un refuerzo de mil policías para combatir la delincuencia que se traduce desde hace algunos años en peligrosas bandas de secuestradores y asaltantes.
"Hoy queremos asumir el rigor de una prueba difícil que es lograr hacer de Trujillo una ciudad segura y acogedora donde reine la paz, el bienestar y la seguridad", indicó Cabrejos.
Precisamente, la revista peruana Quinto Poder reveló hace unas semanas que en Trujillo existen escuadrones de la muerte, integrados por policías, para aniquilar a los cabecillas de las bandas de delincuentes que operan en esa importante ciudad peruana.
La denuncia fue desestimada por las autoridades policiales y hoy el ministro del Interior, Octavio Salazar, reiteró que en esa urbe "no hay escuadrones de la muerte", al tiempo que pidió el respaldo de la ciudadanía para la labor de los agentes.
A su turno, el presidente regional de Trujillo, José Murgía, dijo que la marcha "es símbolo de la unión de las autoridades y el pueblo de Trujillo para demostrarle al mundo" que es "una ciudad tranquila" y que no va a permitir que mancillen su "honor y reputación", y destacó que entre todos van a luchar "contra la violencia".
En tanto, el alcalde provincial, César Acuña, manifestó: "La delincuencia se origina por la desigualdad, por ello pedimos mayor inclusión de los sectores que menos tienen y que estos sean escuchados para solucionar sus problemas".
Después de los discursos, unos 5.000 globos blancos fueron lanzados al aire y las autoridades locales encabezaron una marcha por las calles de la ciudad portando una gran banderola con el escudo de Trujillo.