Millones pueden morir, hay que actuar


Una puerta se abre y en ella algún paciente,  o quizás una enfermera plasmó una copia del Salmo 91.

"El que habita al abrigo del Altísimo morirá bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré. Estas palabras acompañan a los más de 180 pacientes que diariamente reciben tratamiento en el ION. 

En la Sala de Quimioterapia encontramos no a pacientes, sino a muchas madres como Alejandra y Mirna, que sin ser fumadoras activas, fueron diagnosticadas con cáncer de pulmón. Sus esposos y en las oficinas donde laboraban sus jefes fumaban y tarde o temprano la enfermedad se desarrolló.

 

Ahora cada una tiene una visión diferente. Una de ellas piensa y llora a sus hijos.

Las lágrimas de impotencia caen como las gotas de "quimio" que entran a su cuerpo, mientras que la otra   cree en la fortaleza del espíritu para hacer un cambio y que la población panameña deje de fumar.

Mientras, Félix y sus hijos se alejaban y tomaban un elevador que los  llevaría hacia otro de los múltiples controles a los que debe someterse.

 

Cabizbajo, pero con voz firme, Félix dijo: “Ahora me he dado cuenta que esto molesta y no hay cura. Es una cadena y hay que detener. No hay que fumar. Lo hubiera pensado más temprano, pero me gustaba mucho fumar. A mis nietos, a mis chiquillos, les digo no fumen, boten eso. Aunque sea un cigarrillo. Mis nietos me lo decían, pero yo no les ponía cuidado".

Según la OMS, el cáncer de pulmón, mata a más gente que cualquier otro tipo de cáncer. Hasta el año 2002 se habían proyectado 10.9 millones de nuevos casos en el mundo, mientras que alrededor de 24.6 millones viven con el cáncer actualmente.

La OMS también estima que 10.3 millones de personas podrían morir si no se toman acciones urgentes.

 

Hay valor. Fernando relata que veía a su papá fumar y tomar.

"Le tengo gran cariño y afecto. Pero para quien pueda leer este reportaje, es necesario enviar un mensaje a esta juventud que se levanta en medio de toda esta situación rodeada de vicios, de un sistema hedonista. No sólo son las drogas, el cigarrillo o el tabaco lo que nos está afectando. Hay muchas cosas. El placer. Hay tantos placeres que no se dicen y que son un problema".

"Nunca me he sometido a un cigarro. Nunca he fumado. Yo tengo conflictos, porque tengo a mi hija y ella acude a estas fiestas de hoy en día, en que nadie las hace si no hay la perversa presencia del ron, la cerveza y el cigarrillo. Hay un sistema que transformar, un esquema que hay que romper", dijo el hijo mayor.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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