Los mineros de la región selvática de Madre de Dios, en el sureste de Perú, acatan hoy una huelga contra el operativo gubernamental para destruir todas las dragas usadas en la región por los buscadores de oro, mientras esperan que el Consejo de Ministros en Lima se pronuncie al respecto.
Según dijo a Efe Teodoro Quispe, coordinador de la Federación Minera (Fedemin) en la región, los "20.000 afectados" no terminan de creer las palabras del ministro peruano del Ambiente, Antonio Brack, quien ayer anunció el fin del operativo contra las dragas, y exigen un compromiso por escrito.
Los violentos disturbios protagonizados ayer por estos mineros buscadores de oro y la Policía se saldó con la muerte de dos mineros y heridas a catorce más (cuatro de ellos graves, con heridas de bala), a los que hay que añadir 18 agentes policiales heridos, uno de ellos de bala, según fuentes oficiales.
Sin embargo, Quispe sostuvo que son cuatro los muertos, pero no pudo facilitar sus nombres, y anunció que esta tarde celebrarán los funerales en las calles de Puerto Maldonado, capital del departamento, en un acto que podría elevar de nuevo la tensión.
Precisamente hoy los mineros y las autoridades regionales, con la mediación de la Defensoría del Pueblo, celebraron una reunión en Puerto Maldonado en la que Fedemin se comprometió a mantener el carácter pacífico de las marchas que hoy tienen lugar en la ciudad, dijeron a Efe fuentes participantes en dicho encuentro.
El mercado de Puerto Maldonado abrió sus puertas a primera hora de la mañana pero las cerró poco después, a la vez que lo hacía la mayor parte del comercio en la ciudad, conforme los mineros iban saliendo a las calles para protestar por los hechos de ayer y exigir la salida de los contingentes militares y policiales que operan desde el pasado 20 de febrero en la erradicación de las dragas.
Las dragas utilizadas por los buscadores de oro generan una gran contaminación de mercurio en las aguas del río Madre de Dios, además de propiciar fenómenos como la prostitución infantil y la delincuencia, según repetidas denuncias del Gobierno.