Funcionarios de unos 32 países inauguraron hoy la II Reunión de Ministros y Altas Autoridades de Desarrollo Sostenible de la Organización de Estados Americanos (OEA) en República Dominicana, en la que alertaron de las amenazas del cambio climático para la evolución del continente.
El acto de apertura estuvo a cargo del ministro de Economía de la República Dominicana, Temístocles Montás, quien señaló que muchas de las vulnerabilidades que "agobian" a los países del continente "están asociadas a patrones de producción y consumo insostenibles tanto a nivel nacional como a nivel global".
Asimismo, dijo que las "soluciones parciales y temporales no son más que parches que tarde o temprano resultan insuficientes y en muchos casos hacen que los problemas resurjan con mayor crudeza".
Montás señaló que es necesario una participación colectiva y de la comunidad internacional "para entender que muchas veces deberá renunciarse al lucro rápido en el corto plazo y en su lugar gestar soluciones, tal vez más costosas en el corto plazo, pero más duraderas y con menos impacto ambiental negativo en el mediano y largo plazo".
Por su parte, el secretario adjunto de la OEA, Albert Ramdin, aseguró que el organismo continuará ayudando a sus miembros a combatir los efectos del cambio climático, al tiempo que apeló a la construcción de un nuevo paradigma que anteponga el desarrollo humano al comercio.
La inauguración de la reunión estaba a cargo del presidente dominicano, Leonel Fernández, y del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quienes finalmente enviaron representantes al evento.
En la reunión, que se celebrara en la sede de la Cancillería dominicana hasta el viernes, participan delegados de 32 países miembros de la OEA.
El objetivo del evento es ponderar los logros y dificultades para avanzar en materia de gestión de recursos hídricos, desastres, gestión forestal sostenible, agricultura sostenible y turismo sostenible.
Los responsables del desarrollo sostenible en el continente debatirán, entre otros temas, la vulnerabilidad en las Américas, sus vínculos con la creciente variabilidad climática y los desafíos para los ecosistemas y sus servicios.
Asimismo, las presiones adicionales en la energía, la infraestructura y los sectores dependientes del agua, como la agricultura y el turismo, así como los desafíos emergentes vinculados a la amenaza sísmica.