Una misión de la Unesco que evalúa el riesgo de desplome del Cerro Rico de Potosí, en el suroeste de Bolivia, inspeccionó hoy el lugar con ayuda de los mineros que operan allí, que en principio pusieron reparos a la visita.
El español Josep Mata Perelló, coordinador de la misión, dijo a Efe por teléfono que realizaron la primera inspección de la cumbre, a 4.702 metros sobre el nivel del mar, junto con autoridades locales y dirigentes de la Federación de Cooperativas Mineras de Potosí.
"Las impresiones son muy positivas. Hemos estado viendo el socavón que había en el cerro y vimos que puede tener solución (...) Hemos tenido reuniones con las cooperativas mineras y con el comité cívico y hemos visto que hay muy buena voluntad", agregó Mata.
Los mineros habían calificado el lunes de "provocación" que enviados del gobierno de Evo Morales y la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) inspeccionaran el Cerro Rico sin una reunión previa para escuchar su punto de vista, pero hoy aprobaron la visita, que seguirá por tres días.
El Gobierno de Morales pidió la misión para hacer un diagnóstico sobre el derrumbe en la cima cónica del mítico cerro, donde hay un boquete de 22 metros de diámetro y 20 de profundidad.
Los yacimientos de plata del Cerro Rico, que han sido explotados sin parar desde 1545, fueron una de las principales fuentes de ingresos de España en América durante la época colonial.
La Unesco lo nombró en 1986 Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad, es el principal atractivo turístico de Potosí y sus minas de plata, estaño y zinc son explotadas por unos 12.000 mineros.
La delegación de la Unesco dará a conocer el viernes sus conclusiones y algunas propuestas para preservar la montaña.