El presidente de Bolivia, Evo Morales, cedió hoy a la exigencia de la Central Obrera Boliviana (COB) de negociar directamente con él su demanda de mejoras salariales, tras tres días de disturbios en La Paz y la amenaza de radicalizar las protestas desde el lunes.
Los sindicatos anunciaron que bloquearían carreteras y marcharían en todo el país ante la "soberbia" y el "maltrato" del Gobierno y la negativa de Morales a recibirlos, dijo a Efe el dirigente de la COB Emigdio Izquierdo poco antes de que el mandatario aceptase, finalmente, dialogar.
Morales y sus ministros recibieron esta tarde a una treintena de dirigentes de la COB, antes aliados suyos, en la sede de la Vicepresidencia, a cuyas puertas se apostaron decenas de trabajadores a esperar los resultados de la cita, que terminó en la noche sin resultados y seguirá el domingo.
Al concluir la reunión, Morales dijo en rueda de prensa que entregó a los líderes obreros documentos sobre sus demandas de un aumento salarial mayor y más general que el 10 % que él decretó solo para unos pocos sectores estratégicos (militares, policías, maestros y trabajadores de la salud).
Los sindicatos consideran insuficiente el 10 % porque la inflación de los últimos doce meses ha pasado del 11 % y porque excluye a numerosos sectores.
También entregó el gobernante a los sindicalistas información sobre la situación económica, para que la analicen y la discutan mañana, cuando se reanude el diálogo.
Morales dijo que no se reunió antes con la COB por la cercanía de las elecciones de nuevos dirigentes de esa organización sindical, la mayor del país, porque -justificó- "no quería entrar al juego" de una supuesta "pugna interna".
El máximo dirigente de la COB, el minero Pedro Montes, agradeció a Morales haber accedido a recibirlos, aunque ironizó que lo hizo "después de un mes", en el que ha habido huelgas generales, marchas, bloqueos de vías y disturbios violentos.
Advirtió Montes que lo avanzado este sábado "no es mucha cosa" y aclaró que la suspensión de las movilizaciones programadas depende del diálogo de mañana.
Sindicatos de mineros, maestros, trabajadores de la salud y empleados de universidades, entre otros, protagonizaron esta semana durante tres días consecutivos marchas y disturbios.
Los manifestantes fueron dispersados con gases y mangueras de agua cuando cercaron varias veces la plaza Murillo, sede del Palacio Presidencial de Morales, también dirigente sindical, pero de cultivadores de coca, base para la elaboración de cocaína.
Los trabajadores reclaman al Gobierno, además, no acabar con la Caja Nacional de Salud, cuyos empleados están en huelga desde el lunes, pero el mandatario planteó "cerrar" esa institución y crear otra "que de verdad sirva y beneficie" a sus afiliados.
Morales afronta una oleada de huelgas, bloqueos de carreteras y manifestaciones en todo el país desde que en diciembre decretó por sorpresa un aumento de los combustibles de hasta el 82 %, que tuvo que retirar a los pocos días ante las protestas generalizadas.
Su popularidad cayó del 70 % hace un año, cuando empezó su segundo mandato presidencial, a menos de la mitad, según las últimas encuestas.