El presidente de Bolivia, Evo Morales, entregó hoy los primeros 34 títulos de propiedad de tierras a indios guaraníes en la región oriental de Santa Cruz dentro del proceso de saneamiento impulsado por su Gobierno.
"Estamos empezando hoy a acabar con el latifundio en Bolivia respetando lo que dice la nueva Constitución; pero no solo es recuperar (la tierra), sino que ahora tiene que prestar un servicio al pueblo que es la producción", afirmó el mandatario, que pertenece a la etnia aimara, en la zona del Alto Parapetí.
Miles de guaraníes se concentraron desde primeras horas de la mañana en esa zona de Santa Cruz para recibir los títulos de propiedad de tierras de más de 36.000 hectáreas en un acto que se celebró a apenas 100 metros de una hacienda que le fue expropiada al terrateniente estadounidense Ronald Larsen.
Según el Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), encargado del proceso de saneamiento, las tierras han sido entregadas a los guaraníes porque los terratenientes de esa región las tenían sin producir y no cumplían una Función Económica y Social (FES).
La ley establece en Bolivia que las tierras pueden ser expropiadas por el Estado sin pagar indemnización alguna si se confirma que hay sobreexplotación laboral, servidumbre, pagos por debajo de los salarios mínimos o trabajo infantil.
Además, según la nueva Carta Magna aprobada el pasado 25 de enero en un referendo, el Estado puede expropiar latifundios improductivos que tengan un mínimo de 5.000 hectáreas y distribuir su propiedad entre indígenas y campesinos.
"Hoy estamos empezando a aplicar la nueva Constitución, a acabar con el latifundio y a devolver las tierras a quien le pertenece", afirmó Morales, quien insistió en que la propiedad privada "siempre será respetada".
Morales afirmó que, desde que se aprobó la ley que permite la reversión de tierras en 1996 y hasta 2005, se saneó una superficie de nueve millones de hectáreas, lo que costó 85 millones de bolivianos (aproximadamente 12 millones de dólares).
Mientras, en los tres años de su gestión, que comenzó en 2006, el Gobierno tituló 22 millones de hectáreas, con un costo de 24 millones de bolivianos (3,4 millones de dólares).
Pese a que las familias guaraníes recibieron hoy los títulos de propiedad, deberán esperar al pronunciamiento del Tribunal Agrario Nacional (TAN) sobre posibles reclamaciones de los terratenientes expropiados, lo que podría atrasar la entrega de las tierras varios meses.
El viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, subrayó que la entrega de esos primeros títulos culmina "un esforzado proceso de trabajo y lucha" del pueblo guaraní que se llevó a cabo gracias a la "voluntad revolucionaria del presidente Evo Morales".
"Ahora ya no hay esclavos, ni peones cautivos, sino hombres y mujeres libres dueños de su territorio y de su futuro", apuntó al señalar que el proceso de saneamiento de tierras ha sido una "acción pacífica y justa".
Almaraz explicó que se les entregarán terrenos a los guaraníes que "tendrán las dimensiones para que este pueblo sea próspero y plenamente libre".
El principal dirigente de la Asamblea del Pueblo Guaraní, Wilson Changaray, pidió al Gobierno que a partir de ahora se respete no solo su territorio, sino "la salud, la educación y los derechos de los pueblos indígenas".