El presidente de Bolivia, Evo Morales, decidió hoy mantener un polémico artículo del proyecto de ley antirracista que amenaza el funcionamiento de los medios, a pesar de los pedidos para que lo elimine y las protestas realizadas por trabajadores de la prensa en puertas del Palacio de Gobierno.
El portavoz gubernamental, Iván Canelas, informó en rueda de prensa que no se cambiará el artículo 16 del proyecto de ley que establece sanciones económicas e incluso el cierre de medios que autoricen y publiquen lo que sea considerado como "ideas racistas y discriminatorias".
"No se ha podido lograr un acuerdo sobre este tema, no se ha podido modificar siquiera el artículo porque las organizaciones que han elaborado esta norma se oponen a que se haga una modificación, menos que se anule este artículo", dijo Canelas.
El vocero se refirió al tema tras una serie de reuniones que tuvo hoy Morales desde las 05.00 hora local (09.00 GMT) con representantes de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), que agrupa a propietarios y directores de medios escritos, la Confederación de Trabajadores de la Prensa y de organizaciones sociales.
Los gremios de medios rechazan ese artículo porque consideran que con él se les aplicará una censura previa, aunque Canelas aseguró que la libertad de expresión "está garantizada".
Tras la reunión con Morales, el director ejecutivo de la ANP, Juan Javier Zeballos, expresó su confianza en que el Senado evitará que la libertad de expresión sea conculcada a través de la norma.
"Le hemos pedido al presidente que se elimine toda aquella mención a periodistas, medios, comunicadores y propietarios de medios de la ley, a fin de evitar esta discriminación contra el sector periodístico que se ha implantado en la misma ley", dijo.
No obstante, uno de los principales senadores del oficialismo dispuesto a la concertación, Eduardo Maldonado, fue relevado el lunes en la noche de la presidencia de una comisión que analizaba alternativas al artículo 16 con los periodistas.
Durante la mañana los periodistas de La Paz se reunieron en la Plaza Murillo, sede de los palacios de Gobierno y Legislativo, para protestar en contra del racismo y la discriminación, pero en defensa de la libertad de expresión.
"Evo, no le des un rodillazo a la libertad de expresión", rezaba uno de los carteles que portaban los periodistas, en alusión al deliberado rodillazo en los testículos propinado el domingo por Morales a un futbolista rival en un partido "amistoso".
Los trabajadores de la prensa también marcharon en la región oriental de Santa Cruz, donde, además, un grupo de camarógrafos inició una huelga de hambre.
En las últimas semanas, Morales ha insistido en llamar "racistas confesos" a quienes se oponen a la norma, y en ocasiones anteriores ha asegurado que la prensa está entre sus "primeros enemigos".