Muere pilar de la monarquía inglesa

El consejo y guía de la Reina Madre ayudó a la familia real durante tiempos difíciles y tiempos gozosos.
Aunque en la actualidad está atravesando por una serie de cambios radicales y no puede decirse que tenga el vasto apoyo popular de hace unas décadas, la actual familia real le debe mucho a la mujer que, en esencia, la creó.


La Reina Madre de Inglaterra, Isabel, quien falleció ayer, a los 101 años, fue durante toda su vida uno de los pilares de la Familia Real y, sin duda alguna, su miembro más popular y más querido.
La madre de la reina británica, Isabel II, falleció “mientras dormía plácidamente” en el castillo de Windsor, según anunció el Palacio de Buckingham.
Un portavoz del palacio dijo que “su salud se deterioró por la mañana y fueron avisados sus médicos. La Reina Madre ha fallecido en paz a las 15.15 horas de esta tarde”.
Su primogénita, la reina Isabel II, se encontraba junto a ella en el momento de su muerte, según la misma fuente.
La salud de la Reina Madre “se había debilitado cada vez más en las últimas semanas tras un resfriado y una infección de pecho” que sufrió la pasada Navidad.
Sin embargo, tuvo la presencia de ánimo y la entereza necesarias para, en silla de ruedas, asistir al funeral de la princesa Margarita, su segunda hija, que falleció el pasado 9 de febrero a los 71 años.
El féretro con los restos mortales de la madre de la soberana británica será trasladado hoy por la mañana a la Capilla Real de Todos los Santos, en el castillo de Windsor, a las afueras de Londres.
El príncipe de Gales, Carlos de Inglaterra, nieto favorito de la fallecida y quien se encuentra de vacaciones en Suiza, dijo estar “completamente devastado” por la noticia, indicó su portavoz.
Carlos decidió regresar directamente a Windsor acompañado por sus dos hijos, los príncipes Guillermo y Enrique, para velar el cuerpo de su abuela, a quien siempre ha estado muy unido.
La pérdida de la llamada “abuela más querida” del Reino Unido supone un fuerte golpe emocional para la Familia Real británica, sobre todo porque se ha producido menos de dos meses después de la de la princesa Margarita.

Mientras las banderas ondean a media asta en el Palacio de Buckingham, las reacciones sobre el fallecimiento de la centenaria reina no se han hecho esperar.
A la cabeza de un país en duelo, el primer ministro británico, Tony Blair, rindió tributo a la popular anciana y destacó su “decencia y su valentía”.
El primado de la Iglesia de Inglaterra y arzobispo de Canterbury, George Carey, describió a la Reina Madre como una mujer que ha conquistado el corazón de su pueblo y subrayó su “coraje, tremenda lealtad y constante presencia” en la vida del país.
El líder de la oposición conservadora, Iain Duncan Smith, aseguró que la pena por la muerte de la Reina Madre “es compartida por millones de personas, no sólo aquí, sino en todo el mundo”.

Como monarcas, la presión a la que se sometió a los reyes se exacerbó al estallar la II Guerra Mundial (1939-1945). Fue la actitud valerosa y compasiva de la nueva reina durante el conflicto lo que le ganó para siempre la admiración de su pueblo.
Cuando se le pidió a la reina que se marchara a Canadá y se pusiera a salvo con sus hijas, Isabel contestó con una frase que se ha hecho famosa: “Las princesas no se pueden ir sin mí; yo no me puedo ir sin el Rey, y el Rey no se marchará jamás”.
En esta época en que Londres sufre bombardeos constantemente, la reina consorte se dedica a visitar las zonas afectadas, a atender heridos en los hospitales y a ayudar a los que se quedan sin hogar.
Después de que el palacio de Buckingham sufriera un bombardeo, Isabel comenta: “Me alegro. Me hace sentir que puedo mirar a la cara a la gente del East End” (la zona de Londres más afectada por la acción de los aviones enemigos).
Con el final de la guerra, la familia real pudo disfrutar de unos años de normalidad que no iban a durar: en 1952 murió el Rey de una embolia -Isabel quedó viuda a los 51 años- y ocupó el trono su hija, Isabel II de Inglaterra.
Comenzaba así el papel de Isabel Bower-Lyons como reina madre, sin obligaciones oficiales pero con un papel muy importante en las decisiones que afectan a la Familia Real.
De hecho, desempeñó un papel más que importante en la decisión de que su nieto el príncipe de Gales, Carlos de Inglaterra -su favorito-, se casara con Diana Spencer.
De talante conservador, abierta, muy amiga de festejos y de beberse su copa de vez en cuando, Isabel llegó a cumplir 101 años dedicada a sus obligaciones oficiales, a sus nietos, a la vida al aire libre, a la jardinería y, sobre todo, a los caballos, su gran pasión.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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