El partido del presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, amenazó con retirar los permisos de operación a aquellas organizaciones no gubernamentales consideradas "agentes políticos" ante las próximas elecciones, que insiste en celebrar este año, informó hoy el diario oficial Sunday Mail.
La ZANU-PF (Unión Nacional Africana de Zimbabue - Frente Patriótico) de Mugabe ahonda así en las presiones contra los grupos civiles que supuestamente apoyan a sus oponentes políticos del Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), con los que comparte poder en el Gobierno de Unidad Nacional.
Robert Mugabe, de 87 años, insiste en celebrar nuevos comicios presidenciales que pongan fin al Gobierno de concentración formado en 2009 tras la violencia postelectoral de las pasadas elecciones de 2008, que causó 200 muertos.
"La dirección del partido se reunirá próximamente para analizar las estrategias para el control de estas organizaciones", afirmó el portavoz de la ZANU-PF, Rugare Gumbo, en palabras recogidas hoy por el Sunday Mail.
Mugabe suspendió el trabajo de ONG, incluidas aquellas de distribución de alimentos, en el marco de las elecciones de junio de 2008.
Las organizaciones fueron autorizadas de nuevo solo después de que el presidente ganara la carrera electoral, tras la retirada de su oponente, Morgan Tsvangirai, actual primer ministro en el Gobierno de Unidad.
Gumbo afirmó que la ZANU-PF aún no ha identificado a ninguna ONG porque "el año acaba de comenzar".
Grupos de la sociedad civil han denunciado repetidas veces la violación de derechos humanos, cometidos principalmente por partidarios de Mugabe desde el año 2000, especialmente durante los periodos electorales.
"Tenemos prevista la celebración de elecciones este año, y no podemos permitir que estas ONG sigan con sus gobiernos paralelos. Sus permisos tendrán que ser retirados", añadió el portavoz de la ZANU-PF, que añadió que la medida está en sintonía con las decisiones del congreso del partido del pasado diciembre.
El MDC insiste en que sus partidarios y cargos políticos siguen siendo víctimas de la persecución del ZANU-PF y de la Policía y el Ejército, controlados por Mugabe.