El presidente uruguayo, José Mujica, defendió hoy los esfuerzos del Gobierno para atraer y mantener las inversiones extranjeras en el país, ya que sin ellas no habría "trabajo" y sería imposible lograr los objetivos de equidad de su administración.
El mandatario, un ex guerrillero tupamaro de 75 años, sentenció en su habitual alocución radial en la emisora M24 que, sobre todo para los países pequeños como Uruguay, "sin inversión extranjera no hay trabajo" y sostuvo que, en consecuencia, "hay que salir a buscar (a los inversores)".
Según explicó Mujica, la ley de inversiones desarrollada por la anterior administración del presidente Tabaré Vázquez (2005-2010) permitió, a través de "muchas ventajas y renuncias fiscales", revertir en parte la falta de inversión en el país, una decisión que se ha demostrado "inteligente".
"Es obvio que un pequeño país tiene que buscar inversores desde afuera. Y este es un pequeño mercado, al que los inversores mirarán en último término. Desde ese punto de vista hay asimetría en cuanto poder de atracción y para compensar esa falencia surge la ley de inversión", razonó el mandatario.
Así, Mujica consideró que "hay que insistir en los grandes rumbos de esa política, porque es esa política la que da resultado, según lo está demostrando la práctica".
"Somos pequeños y tenemos que salir a buscar que vengan. No podemos basarnos en esperar tras el mostrador, hay que asumir una labor activa (...). Hay una multitud de uruguayos que necesitan trabajo, y tenemos que transmitir que vale la pena invertir en el Uruguay", afirmó.
El político, de la coalición izquierdista Frente Amplio, señaló que para atraer a aquellos que tienen capital, le guste a la gente o no, lo que hay que garantizar es "ganancia y seguridad" y que eso es lo que ofrece su Ejecutivo.
"Me gustaría un mundo sin capitalistas, bancos y sociedades anónimas, pero eso no existe, donde se intentó, fracasó hasta ahora. Y entonces uno no se puede olvidar de la necesidad de la gente común y corriente, que necesita trabajo y soluciones materiales a sus problemas", razonó el presidente, que pasó más de 13 años en prisión antes y durante la dictadura militar (1973-1985) por su pertenencia a la guerrilla tupamara.
Esta defensa de la inversión extrajera por parte del presidente llega cuando algunos sectores de su fuerza política, una heterogénea coalición que va desde los comunistas a la democracia cristiana, comienzan a criticar los planes económicos del Gobierno y exigen un alza en los impuestos a las empresas para impulsar la equidad social.
Pese a estas críticas, Mujica y sus ministros se han mostrado inflexibles y poco dispuestos a modificar unas políticas que dejaron al país en 2010 con un desempleo del 5,4 por ciento y un crecimiento superior al 8 por ciento.