Alrededor de 191 millones de personas vivían a finales del año pasado fuera de sus países de origen, la mayor parte, el 75%, concentrados en 28 naciones, según un informe de la ONU divulgado ayer.
Sus países de origen se benefician del envío de remesas, que la ONU dice mueven anualmente unos 167,000 millones de dólares, si bien sufren los efectos de la pérdida de la población más joven, dinámica y emprendedora.