Los 373 desastres naturales que ocurrieron en el 2010 se cobraron 296,800 vidas y afectaron a 208 millones de personas, según un estudio anual.
El terremoto en Haití, en el que hubo más de 222,500 víctimas mortales, y la ola de calor en Rusia, que ocasionó 56,000 muertes, fueron los desastres más mortíferos, según el estudio realizado por el Centro de Investigación sobre la Epidemiología de las Catástrofes (CRED) y la Organización de Naciones Unidas sobre la Estrategia Internacional de Prevención de Catástrofes (SIPC).
Por primera vez, el continente americano fue el más afectado, ya que el 75% de todas las muertes las causó un solo evento: el terremoto en Haití.
Con respecto a las cada vez más comunes y más mortíferas olas de calor en Europa, Guha-Sapir, sugirió "una hipótesis" y es la de que "los europeos están perdiendo su capacidad de adaptación térmica y son incapaces de sobreponerse a unos cambios abruptos de las temperaturas".
Asia continúa siendo el continente con más afectados: más del 89%. Cinco de los 10 desastres con mayores cantidades de muertos ocurrieron en Asia.