Un 58 % de la coca que se produce en Bolivia se destina a usos tradicionales, en tanto el resto se transforma en cocaína, según se infiere de un estudio que realizó el Gobierno boliviano sobre el consumo legal de coca divulgado ayer.
Un 38 % de los bolivianos, unos 3.08 millones de personas, son consumidores habituales: mastican hojas secas de coca, toman infusiones o la utilizan en medicinas caseras y prácticas culturales, dijo el ministro de Gobierno, Carlos Romero, en rueda de prensa.
El estudio se refiere a los usos tradicionales de la coca y no menciona el destino que tendría el 42 % de la coca excedente, pero denuncias de las propias organizaciones cocaleras indican que esa producción se desvía al narcotráfico.