El político moderado Mahmoud Abbas aceptó ayer el cargo de primer ministro palestino, en lo que podría ser la primera promesa firme en la búsqueda de una solución para la cruenta crisis entre palestinos e israelíes, que dura ya 30 meses.
El político de 67 años, conocido también como Abu Mazen, aceptó el cargo pocas horas después de habérselo ofrecido Yasser Arafat, dijo un asistente de éste, Nabil Abu Rdeneh. En la década de 1960, Abbas y Arafat fundaron al Fatah, la facción palestina que ha encabezado la lucha por la estadidad, y han mantenido desde entonces una relación plena de altibajos. Arafat pidió formalmente a Abbas que sea su primer ministro, en lo que constituye la primera vez que el líder palestino se ve obligado a compartir el poder.
Arafat trató hasta el último momento de limitar los poderes del nuevo cargo, pero fue derrotado por un Parlamento beligerante indicio de su mermante influencia. En cuanto Abbas acepte el nombramiento, dispondrá de cinco semanas para formar un nuevo gabinete.
Abbas tiene una relación ambivalente con Arafat. Nunca desafió en público al líder palestino, aunque ambos tuvieron numerosas discusiones y desavenencias en privado. Arafat sigue siendo el comandante en jefe de las fuerzas de seguridad palestinas y del liderazgo palestino, que incluye el gabinete, los líderes de la OLP y los comandantes de los organismos de seguridad.