Las abejas del siglo XXI tienen espíritu de urbanitas y por mucho que las junglas de cemento no parezcan su entorno ideal, las prefieren al medio rural moderno.
La investigación constató que las abejas productoras de miel buscando alimento en ciudades pueden visitar un abanico más amplio de especies florales que las que viven en zonas rurales.
El descubrimiento surgió con el objetivo de conocer cómo influye en la salud de las abejas las flores en que se nutren.
Se encontró en las muestras de un centro urbano como Londres grandes cantidades de polen procedente de rosas, eucaliptos y bayas del saúco, y en las de la Universidad, a las afueras de la localidad de Worcester (centro de Inglaterra), grandes cantidades de polen de azucenas, moras y canola.