La reforma constitucional aprobada por el Parlamento de Honduras abrió la puerta a una consulta como la que impulsaba el ex mandatario Manuel Zelaya para decidir sobre la reelección presidencial, pero el actual gobernante, Porfirio Lobo, rechazó que él pretenda continuar en el poder.
La enmienda aprobada permite convocar un referéndum sobre los artículos inamovibles de la Constitución, incluido el que prohíbe la reelección. Algo que, según sus detractores, pretendía Zelaya mediante la “consulta popular” declarada ilegal que iba a celebrar en junio de 2009, cuando los militares lo derrocaron.
“No mezclemos el agua con el aceite porque no se puede”, pidió Lobo a los periodistas que le preguntaron por qué ahora es bueno lo que fue malo cuando Zelaya lo intentó.
“El amigo que estaba antes en la Presidencia (Zelaya), yo insisto en que se quería quedar”, pero “si antes aquel quería quedarse, yo reitero mi compromiso con el pueblo hondureño: que el contrato social mío es hasta el 27 de enero del 2014”, declaró Lobo.