Israel acepta el informe de la ONU sobre el asalto a la Flotilla de la Libertad en 2010, pero con reservas, como el rechazo a que actuase con fuerza "excesiva", pues cree que lo hizo de forma "razonable, proporcional y con contención".
Tras el ataque, que se produjo el 31 de mayo de 2010, las relaciones entre ambos países -antaño estratégicas- fueron congeladas.