El Tribunal Supremo alemán (BGH) determinó que no es delito realizar pruebas genéticas a embriones fecundados por inseminación artificial antes de ser implantados en el útero de la madre y que no vulnera la ley alemana de protección del embrión.
El BGH ratifica una decisión previa de la Audiencia Provincial de Berlín que en mayo de 2009 exculpó a un ginecólogo de 47 años, que realizó las pruebas en tres parejas con antecedentes de enfermedades hereditarias para identificar a los embriones sanos antes de su implantación. El médico se deshizo de los embriones que presentaban indicios de esas enfermedades. El ginecólogo inició un proceso judicial para forzar a la justicia a adoptar una decisión acerca de la legalidad de esas prácticas médicas.