El considerado experimento científico del siglo, la puesta en marcha del mayor acelerador de partículas del mundo, concebido para explorar los enigmas del Universo, arrancó con éxito en el Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN).
En medio del júbilo de los científicos, que desde hace años esperaban este momento, el primer haz de millones de protones, que había sido inyectado en el acelerador, logró dar una vuelta completa, en una hora, al gigantesco túnel circular subterráneo de 27 kilómetros, situado bajo la frontera suizo-francesa.
Unas horas después, otro haz de partículas, introducido en dirección opuesta, en esta ocasión en sentido contrario a las agujas del reloj, conseguía igualmente recorrer todo el acelerador.
"Ayer fue un día histórico después de 20 años de trabajo y esfuerzos de miles de científicos del mundo", dijo el director general del CERN, Robert Aymar.
"Por primera vez se ha conseguido que el acelerador aceptara las partículas y éstas circularan", señaló.
Las partículas se lanzaron a muy poca velocidad y tramo a tramo, para comprobar que todas las piezas del acelerador, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) funcionasen correctamente.