Veinte personas murieron y otras 26 resultaron heridas ayer en varios actos de violencia separatista en la parte india de Cachemira, anunció la policía. Cinco civiles musulmanes, entre los que había un niño y su padre, fueron asesinados por unos desconocidos en Gulwatán, en el distrito de Pulwana, en el sur de la parte india de Cachemira.
Tres soldados murieron cuando el todoterreno en el que viajaban saltó al pasar sobre una mina en la localidad de Frislar, a unos 100 km al sur de Srinagar, la capital de verano de la parte india de Cachemira.
La explosión se produjo en una carretera que lleva a la cueva de Amarnath, donde cada año tiene lugar en julio la peregrinación hindú, que siempre es blanco de atentados.
El ataque fue reivindicado por el grupo Hizbul Muyahidín, el principal movimiento separatista armado musulmán de Cachemira, según el cual la explosión causó la muerte a seis personas.
Casi al mismo momento, militantes de la guerrilla lanzaron una granada en un mercado de la localidad de Anantnag, al que habían acudido miembros de las fuerzas de seguridad.
La policía anunció que 22 civiles y cuatro miembros de las fuerzas de seguridad habían sido heridos por la explosión de esa granada. El grupo pro-paquistaní Al Badr reivindicó ese ataque y aseguró que habían muerto dos policías.
En tanto, el Gobierno indio descartó ayer la retirada antes del mes de octubre de los soldados desplegados a lo largo de la frontera con Pakistán, a pesar de la disminución de las tensiones militares con este país vecino que hace un mes amenazaban con desatar la guerra.
El ministro indio de Defensa, George Fernándes, indicó que las tropas permanecerán en la frontera hasta la celebración, en octubre próximo, de las elecciones locales en el estado norteño de Yamu y Cachemira, el territorio al pie del Himalaya que se disputan la India y Pakistán y que ha sido la causa de dos de las tres guerras que han librado desde su independencia del Imperio Británico, en 1947.