Guerrilla
- Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) criticaron en La Habana el “poder omnímodo” del procurador general del país suramericano, Alejandro Ordóñez, a quien también tildaron de “espurio”.
- “Toca colocar a alguien que vigile al procurador porque se ha convertido en un poder omnímodo bastante espurio por cierto”, dijo en declaraciones a los medios “Jesús Santrich”, alias de Seuxis Paucias Hernández, uno de los negociadores de paz de las Farc. Santrich hizo ese comentario al ser preguntado por la petición que Ordóñez hizo el martes en La Haya para que la Corte Penal Internacional (CPI) intervenga si el Gobierno del presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y las Farc acuerdan en sus diálogos de paz mecanismos de justicia que lleven a la “impunidad”. Sin embargo, el guerrillero Jesús Santrich no se pronunció sobre el fondo de esa cuestión. En Colombia, el procurador general ejerce el Ministerio Público y el control disciplinario, y representa a la sociedad, sin competencia penal.
El director general de la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), Alejandro Eder, dijo en una entrevista que en caso de lograrse un acuerdo de paz con las guerrillas de las Farc y del ELN, se espera la desmovilización de unas 25,000 personas.
“En caso de concretarse una terminación definitiva del conflicto armado en Colombia, nosotros esperamos desmovilizar por lo menos a 20,000 o 25,000 personas”, aunque la cifra podría ser aún mayor, dijo Eder, quien también alertó de que no existe “una solución global” para ellas.
Ese número contrasta con las cifras oficiales de otros responsables del Gobierno, que aseguran que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) contarían con unos 7,200 combatientes, mientras que el Ejército de Liberación Nacional (ELN), apenas superaría el millar de alzados en armas.
Eder justificó la diferencia de cifras en que al número oficial de guerrilleros “hay que sumarle las estructuras de apoyo”, es decir, las milicias o civiles que apoyan a esos grupos, que pueden multiplicar por dos o tres el total.
“En una organización armada no todo el mundo es combatiente, siempre va a haber un entorno de apoyo, milicias, personas armadas que sirven de sistema de inteligencia, o milicias populares, que son personas que apoyan logísticamente a la organización”, aclaró el alto funcionario.
Agregó que con un acuerdo de paz “hay que desmovilizar a toda la organización, no solamente a las personas que cargan un fusil”.
Eder explicó que la Agencia Colombiana para la Reintegración está fortaleciendo su estructura y presencia en las regiones del país para afrontar la desmovilización, que es “una cuestión de tamaño en un tiempo corto”.
Sobre la reintegración de los exguerrilleros a la sociedad civil, Eder explicó que no se puede pensar en “soluciones facilistas” ni “globales”, en las que el Estado cree 8,000 empleos para que trabajen en ello.
“Para algunos va a servir el esquema de guardabosques, para otros trabajar en construcción de infraestructuras, pero es fundamental tener en cuenta la voluntad de cada individuo”, agregó el director de la ACR, una institución que depende directamente de la Presidencia colombiana.
Con el ELN, por su parte, existen contactos preliminares entre esta organización guerrillera y el Gobierno colombiano.