El gobierno y campesinos desempleados de las fincas cafeteras en el norte de Nicaragua avanzaban ayer lentamente en negociaciones que iniciaron el martes para desmontar una marcha de tres mil hombres, mujeres y niños, que reclaman trabajo y alimentos.
El primer punto del acuerdo sobre la entrega de tierras para 2,000 familias fue alcanzado tras 10 horas de negociaciones observadas por representantes de la iglesia, la Organización de Estados Americanos (OEA), organismos de derechos humanos y diputados del Parlamento.
Las pláticas se prolongaron hasta las 10H00 GMT de ayer y se reanudaron luego de una pausa de dos horas en las que se efectuaron consultas entre las partes negociadoras.
Las conversaciones se efectúan en un ambiente de normalidad pero salpicadas por mutuas recriminaciones entre los delegados del gobierno, encabezados por el viceministro de Gobernación, Alfonso Sandino y los líderes de las protestas campesina.
El acuerdo establece que el gobierno adquirirá unas 5,357 hectáreas para entregarlas a los labriegos a razón de 2 hectáreas por familia, que les serán vendidas con el 50% de su valor catastral, con cinco años de gracia y 30 años de plazo, sin intereses.