Uno de los acusados de planear los ataques fallidos del 21 de julio de 2005 (21-J) contra la red de transportes de Londres fue condenado a seis años y nueve meses de prisión tras declararse culpable del cargo de poseer información susceptible de ser empleada con fines terroristas.
Adel Yahya, de 28 años y origen etíope, era considerado parte del "círculo" de los seis acusados, cuatro de los cuales ya han sido condenados, de estar detrás del complot fallido.