Los cinco acusados de los atentados del 11-S, entre ellos el supuesto cerebro de los ataques de 2001, Jalid Sheij Mohamed, eludieron responder a las preguntas del juez en una comisión militar llena de retrasos, interrupciones y detalles por discutir.
Uno por uno, comenzando por Sheij Mohamed, se negaron a contestar las preguntas del juez militar James Pohl, al que ignoraron de manera desafiante, en una visita que se dedicaron a leer el Corán, revistas y rezar dentro de la sala, en ocasiones de pie o realizando inclinaciones.
La audiencia, que tras siete horas no había llegado a la lectura de los cargos, entre ellos el de la muerte de casi 3 mil personas en los atentados de septiembre de 2001, chocó con discusiones sobre detalles que pusieron en evidencia las lagunas de las comisiones militares.
Primero, la defensa protestó por la traducción, que pasó de simultánea por auriculares a consecutiva por altavoces, con las consecuentes dificultades para agilizar el proceso, lo que creó una atmósfera aún más caótica.
David Nevin, abogado civil de Sheij Mohamed, dijo que su cliente “está decepcionado.