Los 28 paquistaníes detenidos en Nápoles (sur de Italia) en posesión de material explosivo y mapas de la ciudad con lugares marcados deberán responder a la acusación de asociación con objetivo de terrorismo internacional, informaron ayer fuentes judiciales.
Posesión ilegal de material explosivo y falsificación de documentos son los otros delitos por los que se procesará a esos inmigrantes, que en su mayoría eran ilegales y ejercían la venta ambulante.
La Policía detuvo a los 28 paquistaníes en una vivienda de grandes dimensiones en el centro histórico de Nápoles en el marco de una rutinaria operación contra la inmigración clandestina.
Lo que los agentes encontraron fue material para obtener un kilo y medio de explosivo a base de tritolo y nitroglicerina que, según fuentes expertas en desactivación de artefactos, podrían hacer caer un edificio de 10 plantas.
Mapas de la ciudad en los que se indicaban algunos lugares de gran flujo de personas, documentos en árabe, pasaportes falsos y un centenar de teléfonos móviles también fueron requisados por los agentes.
Los agentes centrarán ahora su investigación en las posibles conexiones de ese grupo con el terrorismo islámico y la red logística de Al Qaeda en Italia.
Por otra parte, el gobierno estadounidense calificó como terrorista al grupo islámico paquistaní Lashkar-i-Jhangvi, al que se le atribuye el secuestro y asesinato de un periodista norteamericano.
El secretario de Estado, Colin Powell acusó a la agrupación islámica radical de haber estado involucrada en numerosos ataques explosivos contra autobuses e iglesias, y de estar vinculada a la red Al Qaeda.
El portavoz del Departamento de Estado, Richard Boucher dijo que el grupo paquistaní estuvo involucrado en el secuestro y asesinato del periodista Daniel Pearl, corresponsal de Wall Street Journal, en enero del 2002. Con esta designación, son 36 las organizaciones extranjeras incluidas en la lista de grupos terroristas elaborada por el gobierno estadounidense.