Al menos 120 civiles fueron masacrados por efectivos del Ejército de Costa de Marfil en un pueblo del oeste del país y sepultados luego en una fosa común por los supervivientes, que denunciaron ayer a los soldados gubernamentales por la matanza, según informaciones procedentes desde el área. Las víctimas son, en su mayoría, inmigrantes de los países vecinos empleados por las grandes plantaciones de cacao y café de Costa de Marfil, señalaron los informantes.
La fosa, de 30 metros de largo y dos de profundidad, está situada en la localidad de Monoko-Zoi, a 50 kilómetros al noroeste de Daloa, la llamada "capital mundial del cacao", y fue descubierta el pasado jueves por un destacamento militar francés.
Los soldados galos, integrantes de un contingente enviado por París para velar por el cumplimiento de la endeble tregua firmada en octubre pasado entre el gobierno marfileño y uno de los grupos que quieren derrocarlo, informaron de que la sepultura estaba apenas cubierta y que piernas y brazos asomaban a la superficie.
Tropas gubernamentales y los efectivos de otros dos movimientos rebeldes libraron intensos combates los últimos días en la zona de Monoko-Zoi, según los militares franceses, que se limitaron a informar del macabro hallazgo y dijeron que no les correspondía a ellos exhumar los cadáveres.
Según los aldeanos, los soldados marfileños, que llegaron a Monoko-Zoi en varios camiones, perpetraron la matanza entre los pasados miércoles y jueves, después de acusar a los comerciantes de la localidad de aprovisionar con comida a los insurrectos.