La mejor manera de festejar el Día de los Enamorados para la quiteña Tatiana Coba es con una cena que incluya platos preparados con pétalos de rosa. "No hay cosa más romántica", dijo.
"Comer rosas es romantiquísimo, lo más romántico que puedo imaginar para San Valentín", afirmó a AP.
Las flores comestibles son una antiquísima tradición de numerosas culturas y parece estar cobrando popularidad nuevamente, sobre todo en restaurantes finos.
El restaurante Zazu, en Quito, Ecuador, ofrece esa posibilidad culinaria, que cuenta una creciente demanda de platos con pétalos de rosa "desde hace dos años, cuando empezamos a ofrecer esa alternativa", señaló el chef peruano de ese restaurante, Alexander Lau.
El Bulli, restaurante español que fue considerado el mejor del mundo en el 2009, ordenó hace seis meses rosas orgánicas ecuatorianas para incluirlas en sus exclusivos platos, que únicamente pueden ser degustados tras una reservación con al menos cinco meses de anticipación.
El dueño de El Bulli, el chef Ferrán Adriá, es uno de los especialistas más reconocidos del mundo en la denominada cocina molecular, a la que ha incorporado esas rosas. Hace poco causó conmoción al anunciar que cerraría el restaurante por dos años para experimentar con nuevas fórmulas culinarias.
El restaurante californiano French Laundry, del afamado chef y escritor estadounidense Thomas Keller, es otro de los entusiastas de la cocina con pétalos de rosa.