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Adiós a las bombas de racimo

El plazo para acabar con las bombas ha vencido, ahora le corresponde a los países destruir todas estas bombas y cumplir así con el acuerdo firmado en el 2008.


A partir de la fecha está prohibida la producción, el almacenamiento y el uso de bombas de racimo.

Dos años después de su adopción, entra en vigencia la convención que prohíbe estos explosivos, lanzados generalmente desde aviones y que contienen en su interior cientos o incluso miles de minibombas que pueden causar muertes en un radio de 15 metros.

El aspecto más cuestionado de las bombas de racimo es que en muchos casos estas pequeñas bombas - del tamaño de una lata de refresco - no explotan y se mantienen activas durante más de 40 años.

 

Por eso, son sumamente peligrosas para la población civil incluso mucho tiempo después de terminado un conflicto bélico.

Además suelen tener colores brillantes, por lo que resultan atractivas a los niños.

Potencias no firmaron.El tratado internacional fue firmado por 108 países, de los cuales 34 lo ratificaron.

 

Sin embargo, importantes potencias militares no quisieron ratificar la convención, pues consideran que estas armas son de uso legítimo.

Entre los países que se han mantenido al margen están los principales productores de bombas de racimo, como Estados Unidos, Rusia y China, además de naciones involucradas en conflictos abiertos o latentes como Pakistán, India e Israel.

En cuanto al panorama latinoamericano, Brasil se encuentra entre los grandes productores de bombas de racimo que se negaron a firmar el acuerdo.

 

Para los grupos que luchan para la prohibición de estos artefactos, se trata del tratado humanitario y de desarme de la década.

Thomas Nash, coordinador de la Coalición Contra las Armas de Racimo -que agrupa a más de 300 organizaciones no gubernamentales- dijo que “es un triunfo de los valores humanitarios frente a un arma cruel e injusta”.

Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, dijo que la entrada en vigor del tratado “subraya no sólo la repulsa colectiva a este tipo de armamento aborrecible, sino también el poder de la cooperación entre gobiernos, sociedad civil y la ONU para cambiar actitudes y políticas con relación a las amenazas que afronta la humanidad”.

 

En tanto, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, mostró su satisfacción por la entrada en vigor de la convención que prohíbe el uso y almacenamiento de las bombas de racimo, pero instó a seguir trabajando para que más países ratifiquen ese documento.

No obstante, mostró la “profunda preocupación” de la Unión Europea por los “tremendos desafíos” humanitarios, socioeconómicos y de desarrollo que todavía plantea el uso de las bombas de racimo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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