Grecia vivió una nueva jornada de protestas estudiantiles ensombrecidas por varios incidentes violentos, dentro de las movilizaciones contra la muerte de un adolescente por disparos de la Policía el 6 de diciembre.
Entre las acciones pacíficas, un centenar de adolescentes desplegaron dos enormes pancartas en la Acrópolis de Atenas en las que convocan para hoy a un "Día Paneuropeo de Solidaridad" de las organizaciones izquierdistas contra la "opresión del Estado".
En otro lugar de la capital griega, un grupo de trabajadores ocupó la sede del sindicato mayoritario, GSEE, y llamó a protestar por la muerte de Alexis Grigorópulos, de 15 años, en el barrio ateniense de Exarhia.
Al mismo tiempo, radicales apedrearon y quemaron con cócteles molotov un autobús de la Policía antidisturbios en el barrio de Mijalakopulu, mientras que a las puertas de los tribunales de Atenas, una decena de adolescentes encapuchados lanzó piedras, huevos y harina contra los agentes.
En Salónica (norte de Grecia), unos 20 encapuchados asaltaron un supermercado, del que robaron comestibles y productos de primera necesidad para después repartirlos entre las personas más necesitadas de la zona.
Atenas intenta recuperar el ritmo de las próximas fiestas navideñas, tras unos disturbios en los que 600 tiendas han resultado destruidas, con daños superiores a los 200 millones de euros.
Ana Dimantopulu, de la oposición socialista, declaró que respeta el derecho de los jóvenes a protestar, pero "no debe darse la imagen de que Grecia se encuentra en medio de una revolución".
Por otra parte, la prensa informó que las pesquisas sobre la muerte de Grigorópulos contemplan la posibilidad de que un segundo policía, presente en el momento del incidente, hubiera disparado también.
Esta línea de investigación se abrió después de que una vecina del barrio de Exarhia entregara a la Fiscalía el casquillo de una tercera bala que encontró en el lugar de los hechos.