La advertencia del Gobierno colombiano a sus ciudadanos sobre el riesgo de viajar a la vecina Venezuela es el último capítulo de la crisis entre los dos países y pone aún más en peligro las relaciones diplomáticas, que podrían resquebrajarse del todo.
El Ministerio de Relaciones Exteriores expidió una advertencia “sobre los riesgos de viajar a Venezuela” y recomendó “tener particular cuidado” en los desplazamientos a ese destino, en respuesta a las detenciones de colombianos acusados por Caracas de espionaje y también a los homicidios.
Mientras el vicepresidente Francisco Santos justificó la medida, al considerar que quedarse callados hubiera sido de “imbéciles”, porque en Venezuela “no hay garantía legal” para los colombianos, las reacciones no se hicieron esperar y candidatos presidenciales y analistas la calificaron de “irresponsable”.
El analista político y profesor de la Universidad Javeriana, Fernando Giraldo, dijo que la decisión colombiana es “un error político, porque lo hace atropelladamente sin mirar las consecuencias”.
“Venezuela va a responder de la misma manera y seguramente vamos a un rompimiento de relaciones, van a cerrar las fronteras. Es una profunda irresponsabilidad”, apuntó.
El experto consideró que los más perjudicados serán los casi dos millones de colombianos que viven en Venezuela, así como una población flotante de unas 150,000 personas que cada día atraviesan la frontera para trabajar.
De forma similar se expresó el candidato presidencial por el Partido Liberal, Rafael Pardo, quien tildó la advertencia de “inútil, ridícula y absolutamente equivocada”.
El candidato por el Partido Verde, Antanas Mockus, confió en que “no sea un pretexto para que las relaciones sigan deteriorándose”