A sólo dos días de los comicios presidenciales, los talibanes afganos volvieron a actuar con dos atentados suicidas que dejaron al menos 12 muertos y un ataque con proyectiles sobre el Palacio Presidencial de Kabul, una ciudad en alerta y tomada por completo por las fuerzas de seguridad.
El atentado más grave tuvo lugar en la peligrosa carretera que conduce a Jalalabad (este) desde Kabul, objetivo frecuente de los insurgentes porque a la salida de la capital se encuentran varios cuarteles de las tropas estadounidenses y de laFuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF).
El suicida lanzó su vehículo contra un convoy militar de la ISAF y causó la muerte de siete personas y heridas a otras 40, según distintas fuentes oficiales afganas.
El atentado fue condenado por el presidente afgano, Hamid Karzai, horas después de que dos misiles cayeran en las inmediaciones de su Palacio sin causar víctimas.
Y además, según una fuente policial consultada por EFE, otro ataque suicida acabó con la vida de dos civiles y tres soldados afganos e hirió a otras cinco personas en la región centro-meridional de Uruzgán, donde los talibanes tienen una amplia presencia.