El agente de la Agencia federal de Seguridad del Transporte (TSA, en inglés) muerto a consecuencia del tiroteo en el aeropuerto de Los Ángeles, el hispano Gerardo I. Hernández, era “un dedicado” padre y esposo, según señalaron sus allegados.
Hernández, de 39 años y que vivía en Porter Ranch, al noroeste de Los Ángeles, con su esposa y sus dos hijos, solía mostrarse muy orgulloso de su hijo y hablaba “profundamente” de su hija, según señaló a la cadena NBC4 Kevin Maxwell, un excompañero de trabajo del fallecido. "Era un gran tipo. Todo lo que hablaba era sobre su familia", señaló Maxwell, quien recordó que Hernández, el primer agente de esa agencia muerto en servicio, tenía cinco años trabajando en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles. Maxwell trabajó junto a Hernández en el Departamento de Logística de la TSA hasta el año pasado, cuando el exagente renunció a su puesto para cuidar a su abuela, según reporta la televisión.