El presidente electo de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, instó ayer a los iraníes a dejar a un lado sus diferencias tras una segunda vuelta electoral.
"Hoy es un día en que tenemos que olvidar todas nuestras rivalidades y convertirlas en buenas relaciones", dijo Ahmadinejad en declaraciones difundidas por la radio estatal, las primeras desde que fue declarado ganador de las elecciones.
"Nuestro principal objetivo hoy es crear una nación islámica poderosa, avanzada y ejemplar", añadió en el discurso grabado, que no contenía declaraciones políticas.
Los resultados oficiales de las elecciones muestran que el ultraconservador alcalde de Teherán derrotó de forma cómoda a Akbar Hashemi Rafsanjani, un político con una larga experiencia, al asegurarse un 62% de los votos.
Los analistas dicen que Ahmadinejad, de 48 años, obtuvo el apoyo de los religiosos de las ciudades y los pobres de las zonas rurales. Por el contrario, Rafsanjani, de 70 años, obtuvo el respaldo de los ricos iraníes temerosos de que Ahmadinejad llevaría a la práctica los códigos morales y aislaría aún más al país de Occidente.
La elección de Ahmadinejad fue criticada ayer por EU y acogida con cautela en Europa, que llamó a Teherán a proseguir las negociaciones sobre su programa nuclear y tomar "medidas rápidas" para aplacar las inquietudes internacionales.
EU, Gran Bretaña y Alemania, así como las autoridades de la UE, denunciaron "vicios" en el proceso electoral y criticaron "la exclusión de varios candidatos" descalificados por las autoridades no electivas del régimen teocrático iraní.