La organización Amnistía Internacional (AI) denunció ayer que China, escudada en la "guerra contra el terrorismo", practica desde hace tres años una dura represión contra los musulmanes uigures de Xinjiang (noroeste del país), con frecuentes torturas y ejecuciones.
"Miles de uigures han sido detenidos en los últimos tres años, y algunos de los que huyeron a países vecinos fueron forzados a regresar a China, donde corren el riesgo de sufrir torturas o incluso ser ejecutados en juicios injustos", destaca el informe de Amnistía Internacional (AI) hecho público ayer.
Según afirma la organización con sede en Londres, desde los ataques terroristas contra EU el 11 de septiembre de 2001 el Gobierno chino "ha incrementado su campaña contra cualquier forma de disidencia política o religiosa en Xinjiang".
La apelación a la lucha contra el terrorismo ha sido la consigna más utilizada por Pekín, pese a que el propio Gobierno regional de Xinjiang aseguró el pasado mes de abril que no ha habido ningún acto terrorista en la zona en los últimos años.