Al menos 520 personas murieron en el terremoto que el martes, sacudió el sureste de Irán, donde los equipos de socorro prosiguen sus labores en medio de un clima adverso y el corte de caminos que impiden el acceso a las aldeas devastadas.
Husein Amiri, el diputado por Zarand, donde se registró el epicentro, también cifró en 515 los heridos y afirmó que las aldeas de Dahuoeya y Hutkan, a unos 600 kilómetros de Teherán, "son las que sufrieron el mayor daño".
En Hutkan, donde las autoridades establecen tiendas de campaña y ofrecen material humanitario a los damnificados, los equipos de rescate han recuperado con vida a una jovencita de 14 años de debajo de los escombros.
Según las autoridades, unas 40 aldeas fueron afectadas por el sismo de 6.4 grados.