Miembros de los grupos extremistas islámicos Al Qaeda, Hizbulá y HAMÁS operan clandestinamente en Brasil, donde se esconden, recaudan dinero, reclutan militantes y planean ataques, informó la revista brasileña Veja.
El semanario, que citó informes de la Policía Federal brasileña y del Gobierno de Estados Unidos, señaló que por lo menos 20 miembros de alto rango de las tres redes operan en la llamada Triple Frontera que comparten Brasil, Paraguay y Argentina.
El Gobierno brasileño siempre negó la actividad de estas organizaciones en el país, pero admitió que la numerosa comunidad libanesa residente en Brasil envía de manera legal un gran cantidad de remesas para el Oriente Medio.
La revista citó que el libanés Khaled Hussein Alí, de 41 años y quien reside en Sao Paulo desde 1998 después de legalizar su permanencia por tener una hija brasileña, coordinó desde Brasil operaciones de Al Qaeda en 17 países.
En el año 2009, el supuesto miembro de la red árabe fue detenido y permaneció recluido durante 21 días en una cárcel brasileña después que la Policía encontrara en su casa videos y mensajes de correo electrónico en los que instigaba al odio contra judíos y negros. Fue acusado en su momento de racismo y de incitar al asesinato.
Las investigaciones apuntaban a Alí como uno de los jefes de propaganda de Al Qaeda. El es quien aprueba los textos y videos difundidos por discípulos de Osama bin Laden.
Sobre este hecho, el Ministerio Público brasileño decidió no acusarlo ante la Justicia por la falta de más pruebas.
Según la información, el grupo chií libanés Hizbulá y el palestino HAMÁS también tienen un centro operativo de logística en la Triple Frontera.
Expertos como Reinaldo Acevedo, precisan que “los terroristas se aprovechan de las brechas que dejan las leyes brasileñas para instalarse en el país” y recuerda además que la Constitución brasileña considera al terrorismo como un crimen que no prescribe.