EL BELIZE Harpy Eagle Restoration Program (BPHERP, por sus siglas en inglés), es un programa de restauración de las poblaciones de águilas arpía.
Esta iniciativa, impulsada por el Fondo Peregrino Panamá, tiene el apoyo del Gobierno y el Zoológico de Belice, miembro mesoamericano de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN).
El programa forma parte de más de 25 años de esfuerzo en la restauración de estas poblaciones a lo largo del Corredor Biológico Mesoamericano.
La importancia del programa en Belice es restaurar las poblaciones perdidas o diezmadas de la ave. Se utilizan métodos de captura y reproducción probados en otras aves rapaces.
En Panamá, se lleva a cabo el Programa Neotropical de Educación Ambiental, con el fin de preservar una de las aves más poderosas del mundo: el águila arpía.
Sean Davis, coordinador del Programa de Educación Ambiental, en la primera etapa del programa de liberación se le colocan a las aves unos radio-transmisores para su monitoreo y obtener datos de su evolución.
Por ejemplo, las aves que se encuentran en el Parque Nacional Soberanía se les coloca un transmisor local o BHF. En esa área, el Fondo Peregrino Panamá tiene 5 voluntarios (la mayoría extranjeros y estudiantes de biología), quienes se encargan de monitorear a las aves para ver si están cazando por sí solas.
Una vez que las águilas se adaptan a su medio, son capturadas y liberadas en la provincia de Bocas del Toro o en Belice, informó Davis.
El coordinador explica que en esta zona se les coloca un transmisor satelital o PPT, el cual tiene una duración de aproximadamente cinco años.
Indicó que estos transmisores son solares, ya que a través de unos páneles son recargados mediante la luz solar. Estos aparatos tienen un radio de alcance hasta de 2 kilómetros.
De acuerdo con Davis, el propósito del programa es conservar a esta majestuosa ave de enormes garras, que por su tamaño y especialización, es la más grande de la selva húmeda de Centro y Sudamérica. Por eso el monitoreo constante de la ave rapaz, expresa.
bbbInicio de programa
El programa de educación inicia en 1998 cuando fueron trasladadas a Panamá cinco ejemplares que habían sido criadas en cautiverio en Estados Unidos para ser liberadas en el Parque Nacional Soberanía.
Lamentablemente al poco tiempo de quedar libres, tres de estas aves murieron, dos por disparos.
Pero, debido a que el Águila Arpía es una especie amenazada, se estableció oficialmente en el 2001, el Programa Neotropical, con el fin de evitar que las personas causen daño al ave nacional.
Sin embargo, existe la preocupación.
Históricamente a esta ave se le podía encontrar desde el Sur de México hasta el Norte de Argentina, pero debido a la deforestación extensiva, la persecución humana y a la fragmentación en el rango de su hábitat, la cantidad de águilas arpías se ha visto drásticamente reducida.
Según informaciones del Fondo Peregrino Panamá, los últimos avistamientos del ave se han confirmado en Panamá, Costa Rica, Belice y Nicaragua. No obstante, no se ha visto ninguna pareja en capacidad de procrear en estos países.
Viven en las regiones boscosas húmedas de tierras bajas y a lo largo de Darién, Veraguas, Bocas del Toro, Colón y Coclé, por lo que es de vital importancia proteger los bosques para conservar sus poblaciones.
Habitan en los bosques tropicales húmedos (tierras bajas por debajo de los 600 msnm) desde el Sur de México hasta el Norte de Argentina. En Panamá, se encuentra en regiones montañosas del Caribe donde aún existen grandes cantidades de bosques.
Al rescate de la Arpía
Panamá es pionero en el rescate de esta imponente ave: más de 30 pichones han nacido en cautiverio.