El clérigo radical Moqtada Al Sadr, que lideró una cruenta insurrección el pasado abril, retomó su discurso amenazante e instó a sus seguidores a "resistir hasta la última gota de sangre" y a no reconocer un Gobierno interino que considera "ilegítimo".
Al Sadr lanzó su nuevo desafío mediante un comunicado distribuido el domingo por su oficina en la ciudad santa de Nayaf, 180 kilómetros al sur de Bagdad.
"Prometemos al pueblo iraquí y al mundo entero que continuaremos resistiendo a la opresión y a la ocupación hasta la última gota de nuestra sangre. La resistencia es un derecho legítimo y no un crimen que deba ser castigado", proclamó el joven religioso.
"Anunciamos que el actual Gobierno es ilegítimo e ilegal. Está siguiendo las órdenes de la ocupación. Exigimos una soberanía plena e independencia para celebrar unas elecciones libres", continuaba su comunicado.
Hace pocos días, el propio Al Sadr aseguró que estaba dispuesto a colaborar con el nuevo Gobierno, y los seguidores de su movimiento manifestaron que estaban preparados para transformar el "Ejército de Al Mahdi", en un partido político.
Por otro lado, al menos ocho personas murieron y otras tres resultaron heridas en una casa de la ciudad de Faluya bombardeada ayer por el Ejército estadounidense, según los servicios de socorro que se encontraban en el lugar y los testigos.
Desde el domingo en la noche ataques perpetrados en Irak habían dejado un saldo de tres iraquíes muertos y otros 11 heridos.
Las medidas de emergencia en materia de seguridad, que comprenden la instauración del toque de queda y la detención de sospechosos, serán reveladas a fines de la semana, indicó ayer el consejero de seguridad nacional iraquí, Muaffak al Rubai.
En Faluya el bombardeo de la aviación estadounidense sobre una casa causó ocho muertos. "Se han sacado de los escombros cuatro cuerpos que han sido trasladados al hospital y al menos tres heridos también han sido ingresados", declaró a la AFP un socorrista, Amer Hasán, según el cual "se han sacado otros cuatro cuerpos" de los restos de la casa.