El nuevo presidente de Irak, Ghazi Ayil Al Yawar, pidió ayer que se devuelva la soberanía al pueblo, al tiempo que ha hecho un llamamiento a la unidad y ha prometido "el imperio de la ley" en el país, donde se vivió una nueva jornada sangrienta .
"Mi compromiso es defender las aspiraciones del pueblo en un Estado democrático bajo el imperio de la ley", prometió en la ceremonia oficial de su nombramiento.
"La época de los déspotas se ha acabado. Haré todo lo posible por lograr la reconciliación nacional y restaurar la sociedad civil", precisó el nuevo presidente.
"Ha llegado el momento de que los iraquíes olviden su pasado y salgan del túnel oscuro en que se encuentran", subrayó por su parte Brahimi, quien añadió: "confiamos en que eso sea posible con la ayuda de Dios".
El Consejo de Gobierno Iraquí acordó disolverse de forma inmediata y algunos de sus integrantes pasaron a formar parte del gabinete dirigido por el primer ministro designado, Iyad Allawi.
Poco después de anunciarse el nombre del presidente iraquí, explotaron dos coches bomba poniendo de relieve el desafío que enfrenta el gobierno interino, encargado de organizar elecciones en Irak el año próximo.
Un coche bomba conducido por un suicida estalló en la entrada de una base militar estadounidenses en Bagdad, matando a por lo menos 11 iraquíes e hiriendo a otros 20 y a dos soldados estadounidenses, informó el Ejército estadounidense.
Los muertos se incrementaron al estallar otro coche bomba en la sede del partido Unión Patriótica de Kurdistán (PUK, por sus siglas en inglés). Un funcionario estadounidense afirmó que se confirmaron tres víctimas fatales y 20 heridos, pero la Policía en el lugar consideró que la cifra era considerablemente más elevada.
Además, varios cohetes cayeron en los alrededores de las instalaciones estadounidenses.
El presidente estadounidense, George W. Bush, afirmó que el nuevo gobierno iraquí representa a un amplio sector social y tiene talento para guiar a la nación.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, restó importancia a críticas de que miembros claves del nuevo gobierno habían sido elegidos por Washington o por el Consejo de Gobierno iraquí, designado por Estados Unidos, y elogió el papel en las negociaciones de su enviado, el diplomático argelino Lajdar Brahimi.
Por su parte el secretario general de la Liga Arabe, Amr Moussa, describió ayer al presidente electo para Irak como un hombre sobresaliente "con un historial positivo".