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Alejandro Toledo


Para el presidente peruano, Alejandro Toledo, 2002 fue un año difícil, en el que su popularidad cayó a 15 por ciento entre rumores de que difícilmente podría llegar al término de su período constitucional en 2006. Sin embargo, ese año tan difícil para él termina diferente, con imagen en alza, índices económicos positivos y claro prestigio dentro de la comunidad internacional.
Las expectivas se evaporaron rápido. El mandatario comenzó 2002 en picada, con pueblo molesto que desconfiaba de su talla de estadista y le reprochaba las promesas incumplidas. Los errores se sucedieron y la oposición crecía. Un mes atrás, nadie apostaba por un futuro feliz para la administración toledista.
Las cosas empezaron a variar en octubre, cuando Toledo reconoció a la hija que había negado. A partir de ese momento empezó un repunte leve pero continuo. Ahora, quienes lo apoyan llegan a 26 por ciento y quienes lo rechazan han bajado de 76 a 63 por ciento.
Esa mejoría continuó incluso después de que el partido oficialista Perú Posible (PP) fuera derrotado en las elecciones regionales de noviembre, según algunos, porque a partir de entonces fue el gran contrapeso del ex presidente Alan García, vencedor de esos comicios. Sobran sin embargo los analistas que como Hernando de Soto creen que "el problema es el presidente", por lo que sobran también quienes temen que la recuperación de fin de año pueda ser pasajera. (DPA)


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109243
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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