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Alerta ante erupción


El volcán Etna, situado en el extremo oriental de la isla de Sicilia, continuó ayer su fase de erupción y expulsando lava, mientras los expertos insisten en que por el momento no existe peligro para los centros habitados.
El Etna "despertó" de su letargo el pasado fin de semana con una fuerte actividad volcánica, con lluvia de ceniza y coladas de lava que descienden desde varias bocas situadas a unos 2,500 metros de altitud en dirección a varias localidades de la isla.
"La situación no es preocupante mientras la lava no descienda hacia cotas más bajas", aseguró ayer el vulcanólogo Giuseppe Luongo, director del departamento de Geofísica y Vulcanología de la Universidad de Nápoles.
Luongo admitió que se trata de una de las erupciones "mas espectaculares" de los últimos años y que es difícil prever cuál será su duración y alcance. Recordó que las poblaciones más cercanas al lugar de la erupción, como Nicolosi o Linguaglossa, se encuentra a 1,600 metros de altitud, lejos todavía del avance de la lava.
Hasta ahora se ha visto afectada una estación de esquí situada en Piano Provenzano, al tiempo que se han producido diversos incendios forestales y equipos de excavadoras trabajan sin cesar para hacer zanjas y canalizar el flujo de magma incandescente.
Otra fuente de lava se sitúa a unos 2,700 metros de altitud sobre la localidad de Nicolosi, localidad que también se vio amenazada por la última erupción del Etna, en julio de 2001.
Los científicos sobrevuelan con helicópteros de forma continua los distintos cráteres abiertos en la zona superior del volcán para informar de cualquier variación de la situación.
Paralelamente , ayer continuaron los movimientos sísmicos iniciados en la noche del pasado sábado, con un temblor de 3.1 grados en la escala Richter y cuyo epicentro se situó cerca de la localidad de Zafferana Etnea.
A pesar de que los temblores incrementan la alarma entre la población, por el momento no se han señalado daños personales o materiales de consideración. Por otro lado, las autoridades mantuvieron ayer cerrado el aeropuerto de Catania y cancelaron algunas clases.
Algunos de los 350,000 habitantes de Catania usaban paraguas y sombreros para protegerse de la lluvia de ceniza negra. Al menos por dos días se prohibió la circulación de motocicletas por el peligro de las calles resbaladizas.
En la ladera norte se incendió un bosque de pinos cerca de Piano Provenzana, y se combatían las llamas rociándolas desde aviones y helicópteros. Algunos de los árboles entraron en combustión debido al calor extremo, aun antes de que los alcanzase la lava.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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