El primer ministro japonés, Naoto Kan, insistió que el país está en “alerta máxima” para controlar una dañada central nuclear, luego de que se filtrara plutonio de alto nivel tóxico hacia el suelo exterior, una propagación radiactiva que generó temores sobre la capacidad de los expertos para estabilizar la crisis atómica.
Kan dijo en el Parlamento que Japón se enfrentaba al problema más grave desde la Segunda Guerra Mundial.

“Este sismo, maremoto y accidente nuclear constituyen la crisis más grave” en varias décadas, dijo enfático Kan, pálido pero resuelto, quien vestía un saco azul de trabajo cuyo uso se ha generalizado entre los funcionarios desde la catástrofe del 11 de marzo.
El primer ministro dijo que la evolución de la crisis seguía siendo imprevisible, pero agregó: “A partir de ahora, continuaremos manejándola en un estado de alerta máxima”.

El Ejecutivo japonés ha prometido “transparencia” en la gestión de una crisis nuclear que mantiene en vilo al mundo y ha pedido “sangre fría” a los países extranjeros para que eviten un excesivo alarmismo.
El Gobierno francés oficializó que había recibido una demanda de la compañía eléctrica japonesa Tokyo Electric Power (TEPCO), que gestiona la central nuclear de Fukushima, para recibir asistencia de expertos galos en sus esfuerzos para hacer frente a la catástrofe.

En esa misión de asistencia van a participar ingenieros del Comisariado de la Energía Atómica (CEA) y de las compañías estatales francesas EDF y Areva.
Se trata sobre todo de aprovechar sus conocimientos para el tratamiento de agua contaminada, después de haberse descubierto fugas en los reactores.
El contaminante revelado más recientemente es el plutonio, de alto nivel tóxico, que se está filtrando desde la planta nuclear del noreste del Japón hacia el suelo exterior, informaron funcionarios de la empresa de electricidad de Tokio, que opera la planta atómica Fukushima Dai-ichi.
El río Tone, en la provincia de Chiba, creció 30 centímetros a unos 44 kilómetros de su estuario, mientras el río Kitakami (provincia de Miyagi) sufrió un aumento de su caudal de once centímetros a 49 kilómetros de su desembocadura, según el informe.
Las autoridades creen que el daño hubiese sido aún mucho peor si las compuertas de algunos ríos de la costa este, como el caudaloso Tone, no hubiesen estado cerradas.
Los científicos estiman que siete grandes “tsunamis” impactaron durante un período de seis horas.