El presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, se declaró ayer "aliviado" por la liberación de los 14 turistas europeos que estuvieron secuestrados cerca de cinco meses por un comando del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC).
En mensajes enviados a las autoridades de Alemania, Suiza, Holanda (países de los que eran los rehenes) y Mali, Buteflika reiteró la voluntad de Argelia de proseguir con la lucha contra el terrorismo.
En su misiva al canciller alemán, Gerhard Schroeder, Bouteflika calificó el secuestro de "terrible prueba" y subrayó que Argel y Berlín hicieron gala de su total cooperación para conseguir la liberación de los turistas.
"Estoy convencido de que las relaciones entre nuestros dos países van a reforzarse y nuestra lucha común contra el terrorismo se intensificará", agregó el presidente argelino. Buteflika también subrayó los "esfuerzos incansables" del presidente de Mali, Amadou Toumani Touré, para proteger la vida de los rehenes.
Los 14 turistas europeos liberados el lunes en el desierto malí salieron anoche de Gao, en el norte del país, en un avión militar alemán hacia Bamako, comprobó la AFP.
Subieron al aparato poco antes de las 19H45 locales (et GMT) acompañados por los mediadores que contribuyeron a su liberación y escoltados por algunos militares armados.
Los turistas europeos -nueve alemanes, cuatro suizos y un holandés- habían llegado poco antes de las 17H45 a Gao, extenuados pero en buen estado, en una caravana de cinco vehículos.
A su llegada a la capital de Mali, serán sometidos a un examen médico para determinar si se encuentran en estado de viajar hasta Colonia (oeste de Alemania), adonde está previsto que les lleve un avión médico, según la televisión pública alemana ZDF.
Medios de comunicación alemanes dijeron que se había pagado un rescate por la liberación de los nueve alemanes, cuatro suizos y un holandés, pero el gobierno de Berlín no hizo comentarios al respecto.
Los secuestrados estaban entre los 32 turistas retenidos en incidentes separados en febrero y marzo mientras viajaban por el sur de Argelia, zona famosa por sus yacimientos arqueológicos, pero plagada de delitos.
Argelia dijo que los secuestrados habían sido retenidos por el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, que luchan por un establecer un estado islámico radical.
Los secuestradores mantuvieron a sus cautivos en movimiento, escondiéndolos entre rocas y dunas en el desierto del Sahara, donde es normal que la temperatura alcance 45 grados centígrados.
El ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Joschka Fischer, dijo en una conferencia de prensa en Berlín que los rehenes tenían buena salud. Medios de comunicación alemanes informaron que el gobierno de Berlín planeaba entregar a Mali unos cinco millones de dólares en forma de ayuda al desarrollo, pero las autoridades alemanas, que han dirigido las negociaciones con sus homólogos en Mali, han rehusado confirmar o negar estas informaciones.
Al preguntársele si Alemania había pagado un rescate, Fischer dijo: "Es el día en el que los secuestrados vuelven, no un día para centrarnos en esos asuntos".
Las autoridades de Mali dijeron la semana pasada que los secuestradores habían pedido un rescate, pero que su empobrecido país no podía pagarlo. El ministro de Relaciones Exteriores de Holanda, Jaap de Hoop Scheffer, manifestó por su parte que la política holandesa "es, y siempre será, no pagar rescates cuando los nacionales holandeses son secuestrados".
El influyente diario argelino El Watan acusó a Berlín de sentar un "peligroso precedente" si las informaciones sobre el pago de un rescate son ciertas.