La cárcel madrileña de Soto del Real está aplicando medidas “adecuadas” para garantizar la seguridad del ex militar argentino Ricardo Miguel Cavallo, cuyos movimientos se verán limitados para evitar situaciones de riesgo.
“Hay medidas adecuadas para su seguridad”, dijeron ayer fuentes de la Dirección de Instituciones Penitenciarias, que añadieron que las mismas van sobre todo dirigidas a limitar los movimientos y los contactos de Cavallo con otros presos.
El ex capitán de corbeta argentino, quien compareció el domingo ante el juez Baltasar Garzón tras llegar extraditado de México para ser juzgado por terrorismo y genocidio, “está solo en una celda”. Cavallo ingresó en la tarde del domingo por orden de Garzón.
Tras serle notificada la orden, Cavallo fue trasladado a la prisión de Soto del Real en medio de grandes medidas de seguridad, que se mantienen en la cárcel, donde la principal acción consiste “separarlo un poco del resto de los presos”.
Así, el ex militar argentino no come con el resto de los reclusos sino “en diferente sitio” y, al contrario del resto de los presos, que pasan gran parte del tiempo en el patio fuera de la celda, Cavallo “estará más tiempo dentro que fuera” para garantizar su integridad.
Cavallo pasará menos tiempo que el resto de los reclusos en el patio, en el que sólo coincidirá con dos o tres presos, que siempre serán los mismos.
El ex militar tampoco participará en las actividades comunes como los distintos talleres que se organizan en la cárcel con el fin de que Cavallo tenga el menor contacto con el resto de los reclusos.